viernes, 17 de julio de 2015

#Tolerancia

Para mi la vida se trata de tolerancia. Tolerar es mágico. A vos mismo, defectos y virtudes inclusive. Al vecino, a sus perros, al que te choca en el colectivo, al que te responde mal sin razón, al que no pide permiso. Tolerar opiniones distintas a las nuestras, costumbres, decisiones. Tolerar al que tiene un mal día y al que irradia energía o hiperactividad. Al que esta aprendiendo o recién empezando, al que sabe mas que vos.

La tolerancia debe ser un habito. Es la base de una sociedad mejor. Las circunstancias en las que vivimos nos convierte en seres intolerantes e intolerables. Queremos todo ahora, ya. Por eso abusamos de la bocina del auto, del pulsador del ascensor, por eso nos exaspera que se tilde el celular, la computadora, que tarde en cargar esa serie que tanto nos gusta. Por eso no esperamos a que el semáforo este en rojo, o no cruzamos por la esquina -que lejos queda siempre la esquina, no?- por eso no nos gusta hacer filas en el banco, o en un kiosko.

Las personas intolerantes, que son por relación de causa y efecto intolerables, viven enojadas y de mal humor. No pueden ver lo lindo de la vida. Cuando conducen a toda velocidad para llegar más rápido, no disfrutan del paseo. No agradecen tener computadora, celular o plata para poder pagar las cuentas sino que se quejan por esperar. Por ende, muchas veces incluso son desagradecidas.

Practicar la tolerancia me cambió, me ayudó a ver el mundo de manera diferente, me calmó, me trajo paz.

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