El objetivo en la vida de todos, creo yo, es ser feliz.
Algunos creen llegar a la felicidad a través de la acumulación de lo material, otros quieren amor, reconocimiento o éxito. Yo sólo quiero libertad.
Quiero ser libre. De alma y de mente.
Una vida sin prejuicios es todo lo que busco. Poder ser yo misma sin miedo al que dirán, usar la ropa que me quede cómoda y me haga sentir bien, sin importar si está o no de moda. Quiero vivir en base a mis reglas. Mirarme al espejo y verme bien, porque me siento bien.
¿Somos libres? Es una de las preguntas que me hago con más frecuencia.
La libertad, según la RAE tiene varias definiciones. Cómo por ejemplo la capacidad del ser humano de tomar sus propias decisiones por lo cual es responsable de sus actos.
Sin embargo uno muchas veces se siente condicionado por las presiones sociales en las que estamos acostumbrados a vivir. Somos esclavos de los dogmas sociales. Si no los cumplimos, somos señalados. Es una pena que ser distinto al resto nos condene, pero es mucho más triste la importancia que le damos a esa condena social.
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